Cuando pensamos en una joya para siempre, eterna, es inevitable pensar en el diamante. Ya en el año 1477, Maximiliano I de Habsburgo regaló a la que sería su esposa tan sólo 24 horas después de la pedida, un anillo en el que se podía apreciar la letra “M” formada por pequeños diamantes. Letra que hacía referencia tanto a la inicial de los contrayentes (Maximiliano y María) como a la Virgen María. Con este regalo, el archiduque quiso simbolizar el significado de la propia palabra diamante, en griedo ‘adamas’, que significa eterno e indestructible.
De esta simbología nace en el año 1947, tras la II Guerra Mundial, el eslogan de France Gerety reconocido por muchos como el mejor eslogan del siglo XX . Que decía así “A diamond is forever” (un diamante es para siempre).
Su pureza, elegancia, sofisticación, poder, su brillo y su belleza, son sólo algunas de las características que hacen que esta joya sea tan deseada. Esta representación del amor eterno e infinito es el regalo perfecto para un amante y un gran símbolo material de algo tan inmenso y grandioso como es el amor.
Regalar un diamante, una de las joyas más caras del mundo, conlleva un valor emocional aún mayor que su precio efectivo, ya que esta piedra de destellos inigualables es capaz de expresar con su belleza y características todo lo que no se puede decir con palabras.
En Joyería Juan Manuel podrá encontrar la joya soñada; anillos, pendientes y collares que se convierten en el mejor marco para lucir este precioso cristal. Nuestro personal de ventas, altamente cualificado, estará encantado de asesorarle y elegir la joya que mejor se adapte a sus necesidades con exquisito gusto.

Puede encontrarnos en Granada, en la Calle Ángel Ganivet, 8.